Precioso Fruto - Una muestra bíblica del fruto del Espíritu Santo.
« Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo,
paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.»
Gálatas 5:22-23 (RVR1960)
¡Oh que Consuelo son estos versículos de las Escrituras! Dado
que nos hablan de algunas de las cosas que Dios produce en sus hijos.
«Porque todos los que son guiados por el
Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.»
Romanos 8:14 (RVR1960)
Romanos 8:14 (RVR1960)
Para entender un poco más por qué aparecieron estas
palabras en la Lectura, podemos ir unos versículos atrás, al verso 16:
«Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no
satisfagáis los deseos de la carne.
Gálatas 5:16 (RVR1960)
Gálatas 5:16 (RVR1960)
Pero, ¿qué significa
“Andad en el Espíritu”?
Contestaremos esta interrogante examinando el mismo
versículo, pero desde otra versión:
«Por eso les digo: dejen que el Espíritu
Santo los guíe en la vida. Entonces no se dejarán llevar por los impulsos de la
naturaleza pecaminosa.»
Gálatas 5:16 (NTV)
Gálatas 5:16 (NTV)
Luego, en los versículos 17
y 18 nos habla de esa lucha que hay
dentro de nosotros; donde nuestra carne (naturaleza pecaminosa) va siempre en
contra de lo que el Espíritu quiere. Y de igual forma el Espíritu va en contra
de lo que la carne quiere. Sin lugar a dudas, lo mejor es, como dice el verso 16, “Andar
en el Espíritu y no satisfacer los deseos de la carne”
«Porque el ocuparse de la carne es muerte,
pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz… porque si vivís conforme a la
carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne,
viviréis.»
Romanos 8:6,13
Romanos 8:6,13
Después los versículos 19-21
proporcionan una lista de los resultados al seguir los deseos de la naturaleza
pecaminosa; después de mencionar tanta maldad, aparece lo glorioso y hermoso:
aquel fruto que Dios produce en sus
hijos (v.22).
Llama la atención que a esta última lista
se le señale como fruto y no como obras. Todos sabemos que para que salga
un fruto de algún árbol, tiene que haber: trabajo del agricultor y espera…
mucha espera. Entonces, probablemente, no se mirarán esos 9 frutos del Espíritu
de la noche a la mañana en nosotros. Pero de que Él los producirá, no hay duda.
¿Y por qué hago énfasis en esto? Porque
una cosa son los dones espirituales (1 Corintios 12) y otra cosa es el fruto del Espíritu. Dios le dio
diferentes dones a su Iglesia, puesto que la Iglesia es un cuerpo, y al cuerpo
lo constituyen diferentes partes. Cada uno de esos dones glorifica a Dios, por
ello hay dones espirituales particulares y diferentes en cada cristiano.
No obstante, con el fruto del espíritu no es así. Dios produce ese fruto en cada uno de sus hijos. De modo
que no podemos pensar: “si mi hermano que tiene muchos años en Cristo tiene
mucha paciencia, es porque él tiene el don de la paciencia.” No, esa paciencia la produjo el Espíritu
Santo, y si somos igualmente hijos de Dios, en determinado momento cada uno de
esos frutos se mirará reflejado en nuestra vida para gloria de Dios. Porque
nadie de nosotros puede jactarse de que es muy amoroso con sus hermanos, porque
siempre, toda su vida fue amoroso. No,
si en nosotros la gente puede ver amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad,
bondad, fe (confianza, fidelidad), humildad y dominio propio; eso es solo
evidencia de algo: ¡Somos hijos de Dios!
«Y estoy seguro de que Dios, quien comenzó
la buena obra en ustedes, la continuará hasta que quede completamente terminada
el día que Cristo Jesús vuelva.»
Filipenses 1:6 (NTV)
Filipenses 1:6 (NTV)
«
[Jesucristo dijo]: El que cree en mí,
como ha dicho la Escritura: “De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua
viva.”»
Juan 7:38 (LBLA)
Juan 7:38 (LBLA)
-Federico Delgado.

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