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Mostrando las entradas de julio, 2018

¿Cómo luchar contra el pecado? (Parte 2)

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En la entrada del día de ayer ( Parte 1 ) repasábamos algunas realidades de la vida cristiana, en especial el deseo de los hijos de Dios por derrotar el pecado y la imposibilidad de vencerlo en nuestras propias fuerzas. Fuera de la gracia de Dios ningún seguidor de Cristo podrá matar el pecado en su vida. Esto se debe a que la lucha contra pecado no es un combate fuerza contra fuerza, de ser así el pecado y Satanás siempre triunfarían. La batalla por la santidad debe ser ejecutada desde un campo alternativo, de manera indirecta.      1. La batalla contra el enemigo de nuestras almas. Mucho se ha dicho y escrito sobre la guerra contra Satanás y sus huestes (probablemente demasiado); sin embargo, mucha de esta información carece de sustento bíblico y atiende a realidades supersticiosas que algunos han perfeccionado en sus mentes. Aun así, negar la realidad de una guerra espiritual es equivocarse, este conflicto es claramente documentado por Pablo al recordar...

¿Cómo luchar contra el pecado? (Parte 1).

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¿Cómo luchar contra el pecado? (Esta es la Parte 1 de este serie, puedes ver la parte 2 Aquí ) Cuando nos acercamos al evangelio, esta es una de las primeras preguntas que inquietan nuestra alma y vida renovada. El pecado es nuestro más grande problema; al entender el despreciable daño que este provoca en los seres humanos y lo ofensivo que es contra la Santidad de Dios, no hay ni un solo redimido en el que no exista el deseo de vencer la maldad en su vida. Esto se debe a que  todo  hijo de Dios ha sido libertado del pecado,  Romanos 8:2  dice lo siguiente: “Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha libertado de la ley del pecado y de la muerte” (LBLA). Aquel que vive bajo el gobierno del Espíritu (es decir, todo verdadero discípulo), ya no vive bajo el gobierno del pecado y de la muerte. Bajo un  gobierno  territorial   el que ejerce poder y autoridad es llamado gobernador o regente, en su jurisdicción sus órdenes son...

La confianza de los hijos de Dios es perseverante.

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“…deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para alcanzar la plena seguridad de la esperanza, a fin de que no seáis perezosos, sino imitadores de los que mediante la fe y la paciencia heredan las promesas.” -Hebreos 6:11,12. Los hijos de Dios esperamos en todo tiempo en nuestro Padre. Puesto que él es bueno y para siempre es su misericordia no habría motivo para que nuestras vidas desconfíen; sin embargo, esta confianza no es siempre un hecho. Jesús consiente del temor imperante nos invita a lo largo de los evangelios a confiar en la provisión de nuestro Padre en los cielos, por ejemplo, en Mateo 6:26: “Miren los pájaros. No plantan ni cosechan ni guardan comida en graneros, porque el Padre celestial los alimenta. ¿Y no son ustedes para él mucho más valiosos que ellos?” (NTV).  Nuestra confianza en estas promesas nos hace esperar en Dios, pero la paciencia, a diferencia de lo que muchos piensan, no es una virtud pasiva. El significad...

La esperanza del evangelio y la paciencia de los hijos de Dios.

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“Alma mía, espera en silencio solamente en Dios, pues de El  viene  mi esperanza.” -Salmo 62:5. La obra de Jesús rescata a hombres pecadores de un destino infranqueable, su muerte expiatoria y sustitutiva nos salva por completo; el Salvador nos redimirá plenamente en su venida en gloria: la glorificación de nuestro cuerpo, la santificación de nuestras almas y la comunión eterna con él. En ese momento nuestra espera terminará, puesto que Cristo mismo nos poseerá y nosotros estaremos anclados por vista y experiencia   a nuestro rey. Por ahora, sin embargo, esperamos; sí, en Dios esperamos. Esperamos en su promesa, en su pacto, en su fidelidad; sin duda él lo hará, nos dejó en el Espíritu la más grande garantía, “fuisteis sellados en Él con el Espíritu Santo de la promesa, que nos es dado como garantía de nuestra herencia” ( Efesios 1:13,14). Su Santo Espíritu nos guiara en todo tiempo: en la falta de futuro, en el desesperante presente, o bajo la persecució...

La fe necesaria para Salvación

La fe necesaria para Salvación: L a Escritura establece que la única forma en la que el hombre puede ser salvo es a través de la fe: Juan 3:16   Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Sin esta fe, es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6). La fe que salva es la aquella que Dios regala a los pecadores. Es en ese momento cuando nosotros ponemos nuestra confianza plena en la obra de Cristo a favor nuestro; en la cruz, Jesús pagó por cada uno de nuestros pecados y ganó para nosotros vida eterna y una relación perpetua con el Padre. Este fe es una confianza sin restricciones, una fe que cree que la única manera para estar bien con Dios y llegar a conocerlo es por medio de Jesucristo, puesto que Él es el único camino al Padre (Juan 14:6). ¿Tienes tú, este tipo de fe? E