¿Qué se necesita para un mundo feliz?




El autor inglés, Aldous Huxley, en su novela llamada “un mundo feliz”, describió una civilización futurista cuyo año es el 632 d. Ford (2,500 d.C. aproximadamente). Ellos, buscaron responder a esta misma pregunta y su solución fue: el orden social, la juventud y la prosperidad; creando así la “civilización moderna”.

            Se trataba de un mundo en el cual las personas eran producidas en masa a través de máquinas; cuando todavía eran fetos, eran alterados en personalidad y gusto mediante procesos químicos. Por otro lado, la ciencia había permitido que las personas jamás envejecieran y vivieran setenta años conservando su joven cuerpo lleno de energía para trabajar. Por último, era una sociedad que no tenía pobreza, es decir, claro que existían clases socioeconómicas, pero, debido a la educación brindada desde bebés, cada quien vivía sin quejarse en la jerarquía para la que fue hecho.

            Los dirigentes de esa sociedad concluyeron que Dios no era necesario para tener un mundo feliz, siendo jóvenes hasta su muerte, todos eran felices en sus trabajos y respectivas clases sociales; además, no había guerras pues los dirigentes tenían todo el control de cada miembro de dicha civilización.

La realidad es que esa no es nuestra realidad…

            Nuestro mundo tiene personas libres, responsables de sus buenas o malas decisiones. En nuestro mundo sí envejecemos, claro que hay enfermedades, tristemente hay pobreza, también hay dolor y por consecuencia sufrimiento. No siempre existe la felicidad aunque también es cierto que no siempre está ausente. Una vez más: ¿Qué necesita este mundo para ser feliz?

Solemos pensar que sin Dios estaremos mejor, que sin sus leyes morales seríamos realmente libres. Sin embargo, el profesor John Lennox afirma bien: “Sacar a Dios de la ecuación no elimina el dolor ni el sufrimiento. Los deja intactos. Pero quitar a Dios sí elimina algo: cualquier tipo de esperanza.”

En momentos de crisis como estos nuestra vista es nublada y quizá, con dolor en nuestro corazón, tengamos que reconocer nuestra dura realidad. El mensaje cristiano vas más allá, justamente por lo que hizo Dios, no solo vivirás en este mundo caído con esperanza, sino que también vivirás una eternidad perfecta.


-David Saldivar. 

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